Orígenes del pensamiento libertario: los taoístas - Por Juan M. Silvestre

Somos conscientes de la importancia de la figura de Murray Rothbard, catalogado cómo el padre del anarcocapitalismo y co-fundador del movimiento libertario cómo partido político. Sin embargo las ideas libertarias datan de muchísimo antes de que Rothbard escribiera su manifiesto libertario, antes de que Von Mises confeccionara ese tratado económico excepcional que es La Acción Humana, incluso mucho antes de que Bastiat se profesara en contra del Estado y sus abusos.

Hoy hablaremos de un capítulo poco conocido dentro de la historia del pensamiento libertario: los taoístas.

Los taoístas pueden ser considerados los primeros libertarios de la Historia, ya que constituían una filosofía en contra del Estado, en contra de las regulaciónes, y a favor de la libertad de los ciudadanos.

El taoísmo es considerada la filosofía del fluir, de la inacción o la no-acción, esto quiere decir que, así como el individuo debe fluir y dejar que las cosas pasen por naturaleza, el Estado debe inaccionar en orden de hacer la vida de las personas más fácíl.

El fundador del movimiento taoísta, Lao-Tsé, declaraba que solo la inacción del gobierno permite florecer y ser feliz al individuo. A su vez también explicaba que “cuantas más restricciones existan y más artificiales sean los tabúes en el mundo, más se empobrecerá la gente… Cuantas más prominencias se le de a las leyes y regulaciones, más ladrónes y bandidos habrá”.

Para dar un contexto historico, se cree que Lao-Tsé vivió entre los siglos VI a. C. y V a.C., por lo que fue contemporaneo de otro gran filósofo chino, Confusio, y de filósofos de la antigua Grecia como Pitágoras.

Si bien Lao-Tsé fue un gran difusor de las ideas de la libertad abogando por el estado más minimo posible, su discípulo, Chuang-Tsé fue más allá. Chuang-Tsé profesó las ideas del laissez-faire hasta llegar a una conclusión muy similar a la postura anarcocapitalista. Si bien en es anacrónico hablar de anarquía  o capitalismo en la Antigua China, Chuang-Tse ya se encontraba diciendo alrededor del año 380 antes de Cristo que “el mundo no necesita de gobierno y de hecho, no debería ser gobernado”.

Las enseñanzas de Chuang-Tsé fueron tan influyentes en la cultura de la Antigua China que el mismísimo rey Wei del reino de Chu’u le envío un emisario con abundantes presentes y le urgió tomar el cargo de primer ministro, Chuang-Tsé obviamente rechazó el pedido exclamando: “...¡fuera de aquí y rápido! No me insulte. Preferiría vagar y no hacer nada en un charco embarrado, pasarlo bien a mi gusto, antes que acabar sometido a las limitaciones que impondría el gobernante. Jamás aceptaría un cargo oficial, para así ser libre de proponerme mis propios fines.” Esta es, sin dudas, una de las mejores declaraciones de rechazo ante el poder estatal.

El gran Chuang-Tsé también fue el primero en enunciar el concepto de ordén espontaneo, mucho antes de que Friederich Von Hayek desarrollara su teoría austríaca. Chuang-Tsé enunció que “El buen ordén resulta espontaneamente cuando se dejan las cosas a sí mismas”, tampoco le tembló la voz al sentenciar: “Un ladronzuelo del tres al cuatro acaba en prisión. Un gran bandido acaba de jefe de Estado", diferenciando el tamaño del botín.

Más allá de las visionarias enseñanzas de Lao-Tsé y Chuang-Tsé no podemos evitar nombrar también al que sería el filósofo culminante de la escuela del pensamiento taoísta: Pao Ching-Yen.

Se reconoce a Pao Ching-Yen como el filósofo Taoísta más claro en sus escritos. Cómo sus predecesores, tenía un estilo de escritura alegórico y sarcástico pero sus palabras resultaban más efectivas que las de sus pares.

Pao, al igual que Chuang-Tsé, comparaba el modo de vida de los tiempos antiguos, sin dirigentes ni gobernantes, con la miseria infligida en los tiempos del Estado. Pao escribió que “cuando no había dirigentes ni administradores, la gente cavaba pozos y bebía, araba campos y comía. Cuando el sol despuntaba iban a trabajar y, cuando se ponía, iban a descansar. Seguían su parecer placidamente y sin estorbos, consiguiendo en gran medida ser felices”.

Además de sus comparaciónes a tiempos más simples también fue el primero en cuestionar la moralidad de los gobernantes diciendo que más allá de existir gobernantes buenos y benévolos, el gobierno es la explotación del débil por el fuerte. Es el sistema mismo en sí lo que constituye el problema, ya que el objetivo del gobierno no es favorecer a la gente, sino controlarla y saquearla. 

Ningún gobernante puede compararse en virtud al que simplemente no gobierna.

Como podemos ver, los difusores de la libertad datan de tiempos inmemoriales, las denuncias de estos filósofos siguen siendo verdad incluso miles de años después y si bien el taoísmo supo ser una de las escuelas de pensamiento más influyentes de la antigua China, hoy en día estas enseñanzas parecen haber desaparecido en su propio país de origen.

No puedo evitar imaginar que opinaría Chuang-Tsé  del actual gobierno comunista chino que controla, espía, y saquea a su pueblo perpetuandose en el poder y explotando, sin lugar a dudas, al fuerte pero dormido pueblo chino.

Chuang-Tsé vivió en el siglo IV a. C.


Referecias: Las citas y referencias de este artículo provienen de: Murray N. Rothbard, Historia del pensamiento económico, Vol. I: El pensamiento económico hasta Adam Smith. (pag. 53) y Youngmin Kim, A history of Chinese political thought, Vol. I: From the beginnings to the sixth century A.D.

Juan Silvestre tiene 24 años. Vive en Guernica, es creativo publicitario. Es, además, escritor.

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