Los monopolios y su naturaleza en el libre mercado - por Juan M. Silvestre
Generalmente se cree que el libre mercado es el sistema por el cual grandes empresas monopólicas explotan al consumidor, y que las regulaciones del mercado por parte de los gobiernos impiden a las empresas convertirse en depredadores que saquean el dinero de los pobres, mientras eliminan a su competencia.
Este pensamiento es erróneo y hoy voy a desmentir que el gobierno sea necesario para impedir que se consoliden monopolios, de hecho, el gobierno es el causante de ellos. Cabe aclarar que no todos los monopolios son malignos, existe una forma de monopolio que no hace daño a sus consumidores, hablaremos de él más adelante.
Existen varios métodos por los que una empresa puede controlar por completo cierto sector del mercado, imaginemos todos estos casos viviendo en un contexto de libre mercado.
El primer método conocido es el dumping, vamos a explicar qué significa esto:
Supongamos que existen en cierto país 4 empresas que venden el mismo producto, las empresas A, B, C, y D. Todas tienen el mismo costo de 90 pesos para producir una unidad y su precio de venta al público es de 100 pesos. La empresa A decide eliminar a sus competidores bajando el precio de su producto a 80 pesos, valor por debajo del costo de producción. De esta manera, todos los consumidores que antes elegían a las empresas B, C, y D pasan a comprar productos de la empresa A por lo que las empresas B, C, y D eventualmente se declararán en bancarrota, consolidando a la empresa A cómo un monopolio. Esto es dumping.
El primer problema para la empresa A se da cuando baja los precios para eliminar a sus competidores, al bajar el precio por debajo del costo de producción todas esas unidades que vendió para fundir a sus competidores le generaron pérdida, lo que obligó a la empresa a tomar deuda. Pero ahora cómo es el monopolio y puede hacer lo que quiera, decide subir el precio de su producto a 200 pesos y (vamos a hacer este ejemplo peor para los consumidores) al ser monopolio, la empresa A puede bajar la calidad del producto, haciendo el costo de producción más barato para aumentar el margen de ganancia y así recuperar el dinero que perdió previamente.
Si la empresa A se sale con la suya, estando justamente en un contexto de libre mercado es posible que otros individuos vean la posibilidad de negocio al ver que el monopolio de la empresa A estafa a los consumidores vendiendoles un producto de menor calidad a un precio altísimo, es gracias al libre
mercado que nuevas empresas pueden surgir fácilmente y sin burocracia, lo que hace que nazcan las empresas E, F, y G que venden el producto a 100 pesos por unidad, de esta manera el mercado se equilibra y la empresa A deja de ser monopolio obligandola a competir con sus nuevos rivales, subiendo la calidad, y bajando el precio. Cómo agregado de esto muchos consumidores se darán cuenta de las prácticas poco éticas de la empresa A, lo que hará que muchos dejen de comprar su
producto y algunos incluso comiencen campañas para boicotear dicha empresa por sacar provecho de los consumidores, lo cual deja una imagen negativa tremenda y puede hasta incluso, llevarla a la quiebra.
Otra modalidad que es menos probable pero a su vez teóricamente posible, es que la empresa A sea dueña de cierta materia prima requerida para producir dicho producto. Al considerar esta una opción viable nos damos cuenta que, a diferencia de un país con altas regulaciones y licencias, en un libre mercado este método es prácticamente imposible ya que para que la empresa A controle el suministro de cierta materia prima tendría que hacerlo en todo el mundo debido a que el libre mercado permite importar esta materia prima desde cualquier rincón del planeta a un costo bajo. Es evidente llegar a la conclusión de que una empresa en el libre mercado no puede llegar a ser monopolio mediante este
método ya que requiere de exclusividad de parte de todos los proveedores del mundo, tanto públicos como privados, y bien sabemos que aquel que posee cierta materia prima va a buscar tener la mayor cantidad de compradores posible. Queda en ustedes determinar que tan fehaciente puede ser este modelo para convertirse en monopolio, ciertamente el libre mercado lo haría mucho más difícil que contando con la ayuda de la intervención estatal.
El otro ejemplo de monopolio es la cartelización. Durante los siglos XIX y XX en los Estados Unidos existieron miles de intentos de cartelización y como bien explicó Murray Rothbard en su brillante artículo “Monopolio y competencia” todos terminaron en fracaso*. Vamos a explicar primero qué es la cartelización y porque fracasó, y fracasará siempre en el libre mercado: La cartelización es cuando varias empresas de un mismo rubro acuerdan trabajar conjuntamente para controlar cierto mercado, de esta manera pueden recortar la producción para reducir la oferta y así
subir los precios indiscriminadamente. La solución a este problema viene, nuevamente, gracias al libre mercado: Primero, la libre competencia permite que una nueva empresa venda sus productos a un precio más razonable, haciendo que las empresas que forman el cartel se peleen entre ellas y eventualmente se disuelva el cartel, esta solución es similar al ejemplo que dimos de Dumping. La otra solución, que es la que se dió en la mayoría de veces en la práctica, es que una de las empresas
del cartel rompa con el acuerdo y decida producir libremente para así satisfacer la demanda y quedarse con la mayoría de las ventas de ese rubro. Este caso concluye también con la disolución del cartel, ya que las empresas cartelizadas no pueden competir con la empresa que salió de este y está vendiendo su producto a un precio más bajo y satisfaciendo la demanda.
Existe todavía otro tipo de monopolio que surge de manera orgánica, sin embargo, este monopolio es temporal y su solución llega, al igual que el monopolio, de manera orgánica. Este monopolio se da cuando una empresa crea un producto único en el mercado, la solución se da naturalmente gracias a que sus competidores no van a querer quedarse atrás y rápidamente harán sus versiones del producto, terminando así con ese monopolio transitorio. Ciertamente en un mercado altamente regulado esto sería más difícil: Las patentes, permisos, y regulaciones entorpecen el proceso de libre competencia y ayudan a que estos monopolios duren más o incluso se perpetúen por siempre en el mercado. Como ejemplo tomemos el caso de los smartphones: Cuando Apple lanzó el iPhone en 2007 era la única empresa que contaba con este único e innovador producto, claramente esto llevó a Apple a ser el monopolio de los smartphones durante un tiempo, y ciertamente fue merecido por
ser los primeros en llevar a los teléfonos celulares a una evolución, esto ayudó enormemente en innovación y sus competidores, al no querer quedarse atrás, se lanzaron rápidamente al mercado de los smartphones. Hoy en día existen cientos de marcas de smartphones y si bien Apple es una de las grandes empresas del mercado están muy lejos de ser un monopolio. Pero imaginemos que pasaría si tuviésemos más intervención gubernamental:
Imaginemos que existe una patente que puede ser válida en todo el mundo e impide al resto de empresas trabajar sobre cierto producto. Apple hubiera creado el smartphone, lo hubiera patentado, y nadie más podría haber creado smartphones. Como consecuencia de esto tendríamos un monopolio perpetuo de parte de Apple por lo que la empresa no tendría incentivo de innovar, o de cobrar un precio razonable, ni siquiera de hacer un producto de calidad. Además de esto, empresas como Motorola, Samsung, o Nokia habrían quebrado o perdido gran parte de sus ganancias, dejando mucha gente desempleada.
Las empresas lo tienen más difícil crear monopolios en el libre mercado por el hecho de que la facilidad de hacer negocios y la libre competencia impiden a estos hacer lo que quieran con el mercado.
Pero, ¿porque el gobierno es el causante de los monopolios?
Cuantas más patentes, licencias, impuestos, y regulaciones existan, más difícil le será a un individuo o grupo de individuos crear una empresa; cuanto más difícil sea crear una empresa, menos competitivo será el mercado; cuanto menos competitivo sea el mercado, más fácil será crear monopolios. Un buen ejemplo que se puede usar de nuestra querida Argentina es la empresa de electricidad: Las empresas Edesur y Edenor son privadas, no estatales. Sin embargo son los únicos proveedores de electricidad en todo el país ¿Porque? Porque los dueños de estas empresas (que en
realidad son la misma empresa) tienen un convenio con el Estado nacional y nadie más puede tener una licencia para fundar su propia empresa proveedora de electricidad. Este es un ejemplo fácil y claro para comprender cómo el estado, y sobre todo los políticos, ayudan a sus amigos los “empresaurios” a perpetuarse monopolicamente en el mercado. Pero entonces ¿Cuál es el monopolio que es bueno? El monopolio benévolo se puede dar únicamente en un contexto de libre mercado y libre competencia. Para generar este tipo de monopolio hay que conseguir que todos los consumidores de cierto producto compren solamente tu producto, esto solo se da vendiendo un producto de mejor calidad a menor precio y satisfaciendo la demanda del mercado entero. En este caso, no estás eliminando a la competencia con el fín de controlar el mercado sino que estas siendo un benefactor social, estás eliminando a la competencia con el mérito de tener el mejor producto y venderlo más barato. Claro está que aunque seas el único no podrás abusar a la gente con los precios, caso contrario, volvemos a la solución del dumping: Aparecerán nuevas empresas vendiendo tu producto a un mejor precio, lo que terminaría con el monopolio.
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Cómo dijo Milton Friedman: “Si uno se pone a ver las fuentes de los monopolios, se dará cuenta que todos ellos provienen de la intervención gubernamental”**. Para darle forma de conclusión a este artículo: Los monopolios en su mayoría son malos, ahora, en el libre mercado estos monopolios son teóricamente posibles pero infinitamente más difíciles de llevar a cabo que en una economía intervenida por el gobierno. Mientras más difícil sea la libre competencia, más monopolios existirán y esto solo se puede dar gracias a la intervención estatal.
* Sobre la cartelización: Murray N. Rothbard, Monopolio y competencia (pag. 8)
** Sobre la cita de Milton Friedman: Milton Friedman - Monopoly:
Referencias: Este artículo, si bien es una obra original, toma inspiración del artículo
publicado por Murray N. Rothbard en 1965 titulado “Monopolio y competencia” si les
gustó este texto y desean comprender en mayor profundidad les recomiendo que lean el
brillante artículo de Rothbard.
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Existen numerosos mitos destinados a demonizar al libre mercado,. Por ejemplo: que fomentan los monopolios. |
Existen varios métodos por los que una empresa puede controlar por completo cierto sector del mercado, imaginemos todos estos casos viviendo en un contexto de libre mercado.
El primer método conocido es el dumping, vamos a explicar qué significa esto:
Supongamos que existen en cierto país 4 empresas que venden el mismo producto, las empresas A, B, C, y D. Todas tienen el mismo costo de 90 pesos para producir una unidad y su precio de venta al público es de 100 pesos. La empresa A decide eliminar a sus competidores bajando el precio de su producto a 80 pesos, valor por debajo del costo de producción. De esta manera, todos los consumidores que antes elegían a las empresas B, C, y D pasan a comprar productos de la empresa A por lo que las empresas B, C, y D eventualmente se declararán en bancarrota, consolidando a la empresa A cómo un monopolio. Esto es dumping.
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¿Conviene hacer "dumping" en el libre mercado? |
El primer problema para la empresa A se da cuando baja los precios para eliminar a sus competidores, al bajar el precio por debajo del costo de producción todas esas unidades que vendió para fundir a sus competidores le generaron pérdida, lo que obligó a la empresa a tomar deuda. Pero ahora cómo es el monopolio y puede hacer lo que quiera, decide subir el precio de su producto a 200 pesos y (vamos a hacer este ejemplo peor para los consumidores) al ser monopolio, la empresa A puede bajar la calidad del producto, haciendo el costo de producción más barato para aumentar el margen de ganancia y así recuperar el dinero que perdió previamente.
Si la empresa A se sale con la suya, estando justamente en un contexto de libre mercado es posible que otros individuos vean la posibilidad de negocio al ver que el monopolio de la empresa A estafa a los consumidores vendiendoles un producto de menor calidad a un precio altísimo, es gracias al libre
mercado que nuevas empresas pueden surgir fácilmente y sin burocracia, lo que hace que nazcan las empresas E, F, y G que venden el producto a 100 pesos por unidad, de esta manera el mercado se equilibra y la empresa A deja de ser monopolio obligandola a competir con sus nuevos rivales, subiendo la calidad, y bajando el precio. Cómo agregado de esto muchos consumidores se darán cuenta de las prácticas poco éticas de la empresa A, lo que hará que muchos dejen de comprar su
producto y algunos incluso comiencen campañas para boicotear dicha empresa por sacar provecho de los consumidores, lo cual deja una imagen negativa tremenda y puede hasta incluso, llevarla a la quiebra.
Otra modalidad que es menos probable pero a su vez teóricamente posible, es que la empresa A sea dueña de cierta materia prima requerida para producir dicho producto. Al considerar esta una opción viable nos damos cuenta que, a diferencia de un país con altas regulaciones y licencias, en un libre mercado este método es prácticamente imposible ya que para que la empresa A controle el suministro de cierta materia prima tendría que hacerlo en todo el mundo debido a que el libre mercado permite importar esta materia prima desde cualquier rincón del planeta a un costo bajo. Es evidente llegar a la conclusión de que una empresa en el libre mercado no puede llegar a ser monopolio mediante este
método ya que requiere de exclusividad de parte de todos los proveedores del mundo, tanto públicos como privados, y bien sabemos que aquel que posee cierta materia prima va a buscar tener la mayor cantidad de compradores posible. Queda en ustedes determinar que tan fehaciente puede ser este modelo para convertirse en monopolio, ciertamente el libre mercado lo haría mucho más difícil que contando con la ayuda de la intervención estatal.
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El libre mercado es más una solución que un problema. |
El otro ejemplo de monopolio es la cartelización. Durante los siglos XIX y XX en los Estados Unidos existieron miles de intentos de cartelización y como bien explicó Murray Rothbard en su brillante artículo “Monopolio y competencia” todos terminaron en fracaso*. Vamos a explicar primero qué es la cartelización y porque fracasó, y fracasará siempre en el libre mercado: La cartelización es cuando varias empresas de un mismo rubro acuerdan trabajar conjuntamente para controlar cierto mercado, de esta manera pueden recortar la producción para reducir la oferta y así
subir los precios indiscriminadamente. La solución a este problema viene, nuevamente, gracias al libre mercado: Primero, la libre competencia permite que una nueva empresa venda sus productos a un precio más razonable, haciendo que las empresas que forman el cartel se peleen entre ellas y eventualmente se disuelva el cartel, esta solución es similar al ejemplo que dimos de Dumping. La otra solución, que es la que se dió en la mayoría de veces en la práctica, es que una de las empresas
del cartel rompa con el acuerdo y decida producir libremente para así satisfacer la demanda y quedarse con la mayoría de las ventas de ese rubro. Este caso concluye también con la disolución del cartel, ya que las empresas cartelizadas no pueden competir con la empresa que salió de este y está vendiendo su producto a un precio más bajo y satisfaciendo la demanda.
Existe todavía otro tipo de monopolio que surge de manera orgánica, sin embargo, este monopolio es temporal y su solución llega, al igual que el monopolio, de manera orgánica. Este monopolio se da cuando una empresa crea un producto único en el mercado, la solución se da naturalmente gracias a que sus competidores no van a querer quedarse atrás y rápidamente harán sus versiones del producto, terminando así con ese monopolio transitorio. Ciertamente en un mercado altamente regulado esto sería más difícil: Las patentes, permisos, y regulaciones entorpecen el proceso de libre competencia y ayudan a que estos monopolios duren más o incluso se perpetúen por siempre en el mercado. Como ejemplo tomemos el caso de los smartphones: Cuando Apple lanzó el iPhone en 2007 era la única empresa que contaba con este único e innovador producto, claramente esto llevó a Apple a ser el monopolio de los smartphones durante un tiempo, y ciertamente fue merecido por
ser los primeros en llevar a los teléfonos celulares a una evolución, esto ayudó enormemente en innovación y sus competidores, al no querer quedarse atrás, se lanzaron rápidamente al mercado de los smartphones. Hoy en día existen cientos de marcas de smartphones y si bien Apple es una de las grandes empresas del mercado están muy lejos de ser un monopolio. Pero imaginemos que pasaría si tuviésemos más intervención gubernamental:
Imaginemos que existe una patente que puede ser válida en todo el mundo e impide al resto de empresas trabajar sobre cierto producto. Apple hubiera creado el smartphone, lo hubiera patentado, y nadie más podría haber creado smartphones. Como consecuencia de esto tendríamos un monopolio perpetuo de parte de Apple por lo que la empresa no tendría incentivo de innovar, o de cobrar un precio razonable, ni siquiera de hacer un producto de calidad. Además de esto, empresas como Motorola, Samsung, o Nokia habrían quebrado o perdido gran parte de sus ganancias, dejando mucha gente desempleada.
Las empresas lo tienen más difícil crear monopolios en el libre mercado por el hecho de que la facilidad de hacer negocios y la libre competencia impiden a estos hacer lo que quieran con el mercado.
Pero, ¿porque el gobierno es el causante de los monopolios?
Cuantas más patentes, licencias, impuestos, y regulaciones existan, más difícil le será a un individuo o grupo de individuos crear una empresa; cuanto más difícil sea crear una empresa, menos competitivo será el mercado; cuanto menos competitivo sea el mercado, más fácil será crear monopolios. Un buen ejemplo que se puede usar de nuestra querida Argentina es la empresa de electricidad: Las empresas Edesur y Edenor son privadas, no estatales. Sin embargo son los únicos proveedores de electricidad en todo el país ¿Porque? Porque los dueños de estas empresas (que en
realidad son la misma empresa) tienen un convenio con el Estado nacional y nadie más puede tener una licencia para fundar su propia empresa proveedora de electricidad. Este es un ejemplo fácil y claro para comprender cómo el estado, y sobre todo los políticos, ayudan a sus amigos los “empresaurios” a perpetuarse monopolicamente en el mercado. Pero entonces ¿Cuál es el monopolio que es bueno? El monopolio benévolo se puede dar únicamente en un contexto de libre mercado y libre competencia. Para generar este tipo de monopolio hay que conseguir que todos los consumidores de cierto producto compren solamente tu producto, esto solo se da vendiendo un producto de mejor calidad a menor precio y satisfaciendo la demanda del mercado entero. En este caso, no estás eliminando a la competencia con el fín de controlar el mercado sino que estas siendo un benefactor social, estás eliminando a la competencia con el mérito de tener el mejor producto y venderlo más barato. Claro está que aunque seas el único no podrás abusar a la gente con los precios, caso contrario, volvemos a la solución del dumping: Aparecerán nuevas empresas vendiendo tu producto a un mejor precio, lo que terminaría con el monopolio.
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Cómo dijo Milton Friedman: “Si uno se pone a ver las fuentes de los monopolios, se dará cuenta que todos ellos provienen de la intervención gubernamental”**. Para darle forma de conclusión a este artículo: Los monopolios en su mayoría son malos, ahora, en el libre mercado estos monopolios son teóricamente posibles pero infinitamente más difíciles de llevar a cabo que en una economía intervenida por el gobierno. Mientras más difícil sea la libre competencia, más monopolios existirán y esto solo se puede dar gracias a la intervención estatal.
* Sobre la cartelización: Murray N. Rothbard, Monopolio y competencia (pag. 8)
** Sobre la cita de Milton Friedman: Milton Friedman - Monopoly:
Referencias: Este artículo, si bien es una obra original, toma inspiración del artículo
publicado por Murray N. Rothbard en 1965 titulado “Monopolio y competencia” si les
gustó este texto y desean comprender en mayor profundidad les recomiendo que lean el
brillante artículo de Rothbard.
Gracias, ultimamente estuve haciendo una tarea de economia, y es increible la cantidad de keynesianismo que te enseñan en el colegio.
ResponderBorrarGracias por el artículo, hace unos años todos nos preguntábamos por qué nos va mal en Argentina, y nos creíamos como tontos lo que el Estado debía en sus discursos, esperando que sea verdad algo que, a todas luces era imposible, ahora lo sabemos pero los que tienen el poder siguen igual de fabuladores y nadie se les puede enfrentar: el uso de la fuerza es uno de los factores que influyen también en el monopolio: si alguno del cartel de panaderos baja bien el precio los demás le revientan del local, a veces pasa.
ResponderBorrarCuando iba al secundario me enseñaban que el monopolio y el libre mercado eran lo mismo y por lo tanto ambos eran malos. Cómo fiel adolescente vago no cuestione esta hipótesis y me machete en los exámenes. Agradezco no haber ocupado un lugar en mí cerebro para ideas erróneas de los maestros zurdos.
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