El curro del periodismo con el Estado - por Lautaro Oviedo
Bien, hicimos un video bastante sensacionalista y logramos viralizarlo. Jamás imaginamos que alcanzaría tal grado de repercusión, pero más allá de los haters, creo que eso habla bien de nosotros: tenemos llegada. Quizá debamos ser más cuidadosos con la manera en que comunicamos ciertas ideas, que pueden prestarse a la malinterpretación, especialmente de los socialistas malintencionados, que por supuesto, soltaron todo su aceitado aparato de propaganda en nuestra contra.
El más llamativo ataque que recibimos, fue el presentado por Gustavo Sylvestre en el prime time de C5N, donde se pasó dos horas criticando a la oposición macrista, y donde nos incluyó entre los agitadores del relato M, poniéndonos en la bolsa de operadores políticos. Esto es especialmente grave porque si un programa de la TV instala que nosotros somos macristas, y el programa es visto por cientos de miles de simpatizantes kirchneristas, a nosotros nos pone en una posición de brutal desventaja comunicacional: por mucho que pataliemos en Twitter o nuestro Instagram, ¿cómo le explicamos a esas cientos de miles de personas que lo que se dijo fueron mentiras?
Lo de C5N fue, lisa y llanamente, un abuso. Pero no nos quedamos callados, ni quietos. Es más: redoblamos la apuesta. Tenemos menos llegada que ellos y nuestra defensa no podrá nunca alcanzar para contener cualquiera de sus ataques, pero aquí vamos.
Primero que nada, vamos a hablar de la famosa pauta oficial. Es posible que en algún momento hayas oído el término llorapautas para designar a un periodista de la TV nacional que es crítico de determinado Gobierno. Esto ocurre porque el Estado asigna dinero a los medios para comprar espacio publicitario. Cuando el político de turno se enoja con un periodista, o con un canal, le retira esta pauta publicitaria, perjudicando fuertemente los ingresos del canal. Este modus operandi se repite en todos los medios, no solo la TV: también se da en internet, en la radio e incluso en los antiquísimos diarios; y también en todos los niveles del Estado, hay pautas publicitarias en el Estado Nacional, Provincial e incluso en los municipales.
¿Entienden esto, pibes libertarios? Los políticos COMPRAN publicidad a los medios, con dinero recaudado directamente del bolsillo del trabajador, del comerciante y del emprendedor. Es decir, no solo se la reparten entre ellos, también se la reparten a los periodistas. ¿Por qué demonios tiene que comprar publicidad el Gobierno? ¿Qué es lo que intenta vender? El Estado tiene la Televisión Pública para difundir su mensaje, tiene al boletín oficial, tiene perfiles en las redes sociales, puede salir a colocar afiches, incluso hay canales propios de las Cámaras de Diputados y Senadores. El Estado ya dispone de medios para comunicarse con su pueblo. Entonces, queda más que claro, que las pautas publicitarias son un curro increíble que la sociedad sigue permitiendo, quizá por ignorancia, quizá por miedo, no lo sabemos bien.
Son un curro increíble porque lo que deja traslucir, es que el periodismo está comprado por los políticos de turno, que viven de nuestros impuestos siendo empresas privadas, y que evidentemente esto se encuadra en una estrategia orquestada por los chupasangres que gobiernan la Argentina: políticos y periodistas son cómplices, le mienten a la gente, le roban al trabajador y para colmo de males, demonizan a las voces disidentes que, en nuestro caso, luchan por la libertad individual. Es importante remarcar lo siguiente: este comportamiento se da en todos los partidos políticos, no hay uno que safe.
Nos atrevemos, incluso, a elevar una propuesta: señores políticos, dejen de pagarle a los medios con la plata de la gente. Prohíbase al Estado pagar pauta publicitaria a ningún medio. Si los medios quieren sobrevivir, que hagan igual que quienes difundimos nuestro contenido en internet; que vivan del aporte de su público, o de sponsors legítimos, no del poder público de turno.
Instamos, por otro lado, a nuestro querido público a NO CALLARSE, los medios son poderosos, los políticos son poderosos, a estas alturas en la Argentina, si los políticos decidieran avanzar hacia una dictadura socialista, están dadas todas las condiciones, y tenemos todas las de perder. A alzar la voz más fuerte que nunca, a estar alertas y prepararse para la acción.
Vamos a pasar a los datos.
Pauta oficial entre 2009-2015. Kirchnerismo duro: (al menos) 6578.9 millones.
Pauta oficial entre 2016-2019. Macrismo "neoliberal": 9186 millones.
Todos los valores están representados en pesos, cuyo valor en relación del dólar ha ido empeorando desde el 2009 al 2018. Aquí contamos miles de millones de pesos oficiales, no hablamos todavía de los sobres que pasan por abajo de la mesa, ni de los jugosos mordiscos que le pegan a la torta.
Lo que podemos observar de este comportamiento, insisto, es que es crónico de la clase política. Han sido todos cómplices de este saqueo. Ellos insisten en que nos cuidan y protegen. Mientras alevosamente nos meten la mano en el bolsillo. Y la prensa, insiste en que nos informa, mientras se prenden como sanguijuelas a la joda.
El más llamativo ataque que recibimos, fue el presentado por Gustavo Sylvestre en el prime time de C5N, donde se pasó dos horas criticando a la oposición macrista, y donde nos incluyó entre los agitadores del relato M, poniéndonos en la bolsa de operadores políticos. Esto es especialmente grave porque si un programa de la TV instala que nosotros somos macristas, y el programa es visto por cientos de miles de simpatizantes kirchneristas, a nosotros nos pone en una posición de brutal desventaja comunicacional: por mucho que pataliemos en Twitter o nuestro Instagram, ¿cómo le explicamos a esas cientos de miles de personas que lo que se dijo fueron mentiras?
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| Sus mentiras son leyenda, pero siguen siendo un medio masivo. Nos tildaron de macristas. |
Lo de C5N fue, lisa y llanamente, un abuso. Pero no nos quedamos callados, ni quietos. Es más: redoblamos la apuesta. Tenemos menos llegada que ellos y nuestra defensa no podrá nunca alcanzar para contener cualquiera de sus ataques, pero aquí vamos.
Primero que nada, vamos a hablar de la famosa pauta oficial. Es posible que en algún momento hayas oído el término llorapautas para designar a un periodista de la TV nacional que es crítico de determinado Gobierno. Esto ocurre porque el Estado asigna dinero a los medios para comprar espacio publicitario. Cuando el político de turno se enoja con un periodista, o con un canal, le retira esta pauta publicitaria, perjudicando fuertemente los ingresos del canal. Este modus operandi se repite en todos los medios, no solo la TV: también se da en internet, en la radio e incluso en los antiquísimos diarios; y también en todos los niveles del Estado, hay pautas publicitarias en el Estado Nacional, Provincial e incluso en los municipales.
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| ¿Es posible detener a este monstruo? |
¿Entienden esto, pibes libertarios? Los políticos COMPRAN publicidad a los medios, con dinero recaudado directamente del bolsillo del trabajador, del comerciante y del emprendedor. Es decir, no solo se la reparten entre ellos, también se la reparten a los periodistas. ¿Por qué demonios tiene que comprar publicidad el Gobierno? ¿Qué es lo que intenta vender? El Estado tiene la Televisión Pública para difundir su mensaje, tiene al boletín oficial, tiene perfiles en las redes sociales, puede salir a colocar afiches, incluso hay canales propios de las Cámaras de Diputados y Senadores. El Estado ya dispone de medios para comunicarse con su pueblo. Entonces, queda más que claro, que las pautas publicitarias son un curro increíble que la sociedad sigue permitiendo, quizá por ignorancia, quizá por miedo, no lo sabemos bien.
Son un curro increíble porque lo que deja traslucir, es que el periodismo está comprado por los políticos de turno, que viven de nuestros impuestos siendo empresas privadas, y que evidentemente esto se encuadra en una estrategia orquestada por los chupasangres que gobiernan la Argentina: políticos y periodistas son cómplices, le mienten a la gente, le roban al trabajador y para colmo de males, demonizan a las voces disidentes que, en nuestro caso, luchan por la libertad individual. Es importante remarcar lo siguiente: este comportamiento se da en todos los partidos políticos, no hay uno que safe.
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| A la derecha, Gustavo Sylvestre, el hombre que nos escrachó frente a cientos de miles de personas. Gracias, hijo de puta. |
Nos atrevemos, incluso, a elevar una propuesta: señores políticos, dejen de pagarle a los medios con la plata de la gente. Prohíbase al Estado pagar pauta publicitaria a ningún medio. Si los medios quieren sobrevivir, que hagan igual que quienes difundimos nuestro contenido en internet; que vivan del aporte de su público, o de sponsors legítimos, no del poder público de turno.
Instamos, por otro lado, a nuestro querido público a NO CALLARSE, los medios son poderosos, los políticos son poderosos, a estas alturas en la Argentina, si los políticos decidieran avanzar hacia una dictadura socialista, están dadas todas las condiciones, y tenemos todas las de perder. A alzar la voz más fuerte que nunca, a estar alertas y prepararse para la acción.
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| El vicio de los políticos |
Vamos a pasar a los datos.
Pauta oficial entre 2009-2015. Kirchnerismo duro: (al menos) 6578.9 millones.
Pauta oficial entre 2016-2019. Macrismo "neoliberal": 9186 millones.
Todos los valores están representados en pesos, cuyo valor en relación del dólar ha ido empeorando desde el 2009 al 2018. Aquí contamos miles de millones de pesos oficiales, no hablamos todavía de los sobres que pasan por abajo de la mesa, ni de los jugosos mordiscos que le pegan a la torta.
Lo que podemos observar de este comportamiento, insisto, es que es crónico de la clase política. Han sido todos cómplices de este saqueo. Ellos insisten en que nos cuidan y protegen. Mientras alevosamente nos meten la mano en el bolsillo. Y la prensa, insiste en que nos informa, mientras se prenden como sanguijuelas a la joda.




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