La inminente islamización de Europa - por Esteban Zeballos

“Vamos a conquistar Europa mediante el vientre de nuestras mujeres” dijo el más importante líder musulmán Yusuf al-Qaradawi. Pero… ¿A qué se refería? Esta afirmación es tan sólo un esbozo del fenómeno que hoy se conoce como la islamización de Europa.
El fantasma del islam se cierne sobre Europa

Empecemos por la cuestión demográfica. Los estudios demográficos actuales muestran que para que una nación subsista a través del tiempo se necesita una tasa de natalidad de 2.11 hijos por pareja. Esta tasa es la que permite que los nuevos individuos de una sociedad remplacen a los viejos, que por cuestiones naturales mueren.

A lo largo de la historia se ha demostrado que las naciones que llegan a una tasa de natalidad de 1.9 hijos por pareja entran en decadencia socioeconómica y cultural incluso, más aun, se sabe que las naciones que llegan a la tasa de 1.3 hijos por pareja no pueden recuperarse y esta es destruida. De hecho, no hay caso en la historia universal de alguna nación que haya revertido una tasa de 1.3. Esto se ha comprobado en culturas como la romana, la griega, la egipcia o la inca por mencionar algunas. La tasa de natalidad en países europeos las últimas décadas es la siguiente:


Los europeos tienen cada vez menos hijos

No obstante, ocurre algo curioso. A pesar de la bajísima tasa de natalidad, los países europeos no están disminuyendo de población, de hecho, están aumentando. Esto se debe a la masiva migración musulmana que recibe Europa desde los años 60 y al cambio de pensamiento y políticas europeas. Todo esto ha sido denominado por muchos expertos como la conquista silenciosa

Este fenómeno tiene muchos factores. Los países islámicos suelen ser muy duros para vivir por su inseguridad, pobreza y políticas de trabajo, lo cual, sumado a su cercanía con el Mediterráneo, hace que la migración a Europa sea sencilla. Luego, los europeos han abrazado las ideas del multiculturalismo, que tienen como consignas mantener refugiados, dar facilidades a extranjeros, tener leyes migratorias laxas y respetar las creencias de cualquiera de estos.

Luego, han implementado políticas antinatalistas, como los matrimonios homosexuales o el aborto el cual es muy practicado en Europa., España tiene una media anual de 95.000 abortos desde los años 80, sin contar todos los demás métodos anticonceptivos.

Los países origen de los migrantes son en su mayoría estados musulmanes como Libia, Turquía, Irak, Marruecos, etc. Estos tienen una tasa media superior a los 4 puntos. La cual se llega a disparar cuando logran asentarse en Europa, llegando a los 8.1 puntos. En otras palabras, cuando un inmigrante musulmán vive en Europa tiene el doble de hijos.

A estas alturas es fácil sacar una conclusión apoyada en los estudios demográficos y estadísticos, es más, se puede tener la certeza que en unas cuantas décadas la cantidad de musulmanes igualará a la de europeos y eventualmente la superará.

En Reino Unido, a principios de los años 60, existían 82.000 musulmanes, actualmente son 2.6 millones. A día de hoy, en Holanda, el 50% de los bebes nacidos son en familias musulmanas y esto se repite también en Bélgica y Suecia. Sin duda, el país más afectado es Francia, ya que, actualmente cuenta con 6.8 millones de musulmanes en su territorio, esta es la población musulmana más grande porcentualmente en un país no musulmán. Y el panorama es el mismo en toda Europa excluyendo algunos países del Este.

Es que como dice J.J. Esparza: “80 millones de nigerianos en Alemania, no crean Alemania, crean Nigeria”. Y obviamente los resultados que se han empezado a ver son disparatados, teniendo en cuenta la naturaleza de esa cultura tan arraigada al islam. Hoy, en ciudades como Londres, Madrid, Bruselas o Paris y en pleno siglo XXI existen las denominadas No Go Zones.

Estos son barrios de población totalmente musulmana, en los cuales la ley de la Sharia se aplica con toda su fuerza. A estas zonas no pueden ingresar las leyes ni la soberanía europea. La policía es expulsada, se prohíben todo tipo de expresiones religiosas no musulmanas, las mujeres no pueden ir vestidas sin cubrirse, los niños son educados bajo las enseñanzas del Corán y existen actos de violencia hacia las personas que no cumplan con sus normas. Se puede decir que es como si tuvieran un pedazo de Arabia Saudí, Palestina o Líbano en sus territorios.

Pero, ¿cómo reaccionan los gobiernos europeos? El presidente Macron dijo: “La inmigración masiva es parte del destino de Francia”. Y es que Europa ha llegado a un punto de improductividad muy peligrosa para su economía. Su determinado “estado de bienestar” es altamente costoso para las naciones europeas. Alemania, Italia, Suiza y demás gastan millones de euros al año pagando pensiones y tratando de que el estado de todo a todos. Un trabajador europeo solo ejerce la mitad del tiempo laboral que debería ejercer en su vida, luego se jubila y vive del estado en casi todos los ámbitos (salud, vivienda, educación y transferencias extra como viajes o becas). Esto, sumado a su baja tasa de natalidad, hace que la economía entre en peligro constante.

Europa solucionó este problema con la masiva migración musulmana, ya que estos les ofrecían mano de obra barata. Usaron como base ideológica las ideas del multiculturalismo de izquierda. El cual, a su vez, creó otro tipo de disparates como: feministas y activistas LGBT apoyando el islam y atacando los tres juntos al cristianismo. Obviamente ignoran que, en pleno siglo XXI, son los musulmanes los que cuelgan a homosexuales en las plazas, tratan a la mujer como objeto y violan los derechos humanos persiguiendo y asesinando cristianos. No se dan cuenta que las raíces cristianas y occidentales son justamente las que permitieron que lo homosexuales vivan plenamente y las mujeres tengan derechos.

Yo, personalmente, no apoyo a plenitud la idea del Estado, pero si apoyo la idea de nación. Son dos conceptos que no se deben mezclar, la nación es sumamente importante para el individuo. Citando al gran Murray Rothbard en su ensayo “Nations by Consent”:

Los libertarios contemporáneos a menudo asumen, erróneamente, que los individuos están ligados entre sí sólo por el nexo del intercambio de mercado. Olvidan que todos nacen necesariamente en una familia, una lengua y una cultura. Cada persona nace en una o varias comunidades que se superponen, generalmente incluyendo un grupo étnico, con valores, culturas, creencias religiosas y tradiciones específicas.”

Esta idea es importante, ya que Europa y América lograron prosperidad, derecho y libertad gracias a que sus naciones poseyeron una cultura y tradición heredada de sus raíces históricas, que son occidentales/cristianas y les dieron una identidad muy diferente a la de los estados islámicos.

En efecto, fueron las naciones occidentales las que lograron que la mujer tenga derecho a votar, que los homosexuales puedan juntarse libremente, que existan leyes que protejan a los niños y ancianos, abolir la esclavitud por primera vez, que exista democracia, que existan instituciones que protejan al individuo, la propiedad privada y muchos otros beneficios de los cuales gozamos actualmente.

Es irónico que, en esta prosperidad, surjan grupos de personas que quieran destruir justamente lo que les permitió vivir mejor que en el resto del mundo, mejor que en Medio Oriente. En fin, así es la izquierda.

El mismo concepto de nación de Rothbard sirve para los musulmanes. El libanés puede salir del Líbano, pero el Líbano jamás saldrá del libanés. No podemos pretender que el musulmán respete a la mujer o deje tranquilo al homosexual. Aunque la izquierda incluya en sus marchas y mezcle feministas y lobistas LGBT con asociaciones islámicas, la verdad es que, en cuanto se apagan las cámaras, aparece un homosexual colgado o una mujer asesinada por un refugiado.



Lastimosamente, como lo he ido mostrando a lo largo del artículo, es muy improbable, por no decir imposible, que Europa dé vuelta a la situación. En el Este, los países que más sufrieron de la perdida de la libertad por el comunismo como Lituania, Checoslovaquia, Polonia, Estonia y demás son los que más se resisten a perder su identidad. Mientras tanto, Europa Occidental está siendo silenciosamente conquistada y perdiendo su soberanía y libertad lentamente.


Esteban Zeballos tiene 21 años. Vive en Bolivia, es agricultor y estudia administración de empresas. Es autor de distintos ensayos como ¿Qué viene primero, la oferta o la demanda? o Apuntes del Jesús histórico, publicados en la Revista de la Sociedad Estudiantil.

Comentarios

  1. La situación en Europa en el futuro, será como lo fue en la era oscura (la santa inquisición) cuando los cristianos hacían exactamente lo mismo, es como un ciclo que parece repetirse, y gran culpa la tienen los extremistas religiosos, que tal y como si fuese una bola de nieve, su poder cada vez aumenta más y más debido a que el adoctrinamiento en muchas religiones mundiales es increíble, pero el Islam es la más "tóxica" por así decirlo, y es un verdadero problema a las libertades futuras.
    Y eso sumado a que los políticos europeos siguen defendiendo el multiculturalismo que evidentemente no funciona, solamente funcionaria si todo el mundo tuviera la misma cultura, la misma religión o que la gran mayoría de las personas fueran ateas.

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