Carta abierta a los defensores del Estado - Por Tomás Fernández

En medio de la pandemia, sin certezas de cuando retomaré mi vida normal. Sin saber cuándo podré volver a ir a la facultad ni cuando voy a volver a ir a trabajar. Respetando la cuarentena, encerrado, gastando los “ahorros de emergencia” y viendo como el Estado sigue empecinado en cobrar impuestos y derrochando dinero.

Me parece una idiotez que alguien crea que el Estado te cuida. Pensar que estos ladrones incapaces e inescrupulosos nos van a cuidar o van a tomar mejores decisiones que las que tomaríamos cada uno de nosotros individualmente es un pensamiento digno de un ignorante.

La pandemia se cobrará miles de vidas en todo el mundo y Argentina no está exento de esto. La miseria y el hambre son enfermedades crónicas mucho peores, que sufrimos hace muchísimos años, que se ha cobrado millones de vidas y arruinado otras tantas. Si detener la economía es el remedio, es peor que la enfermedad.

El Estado presente te va a ayudar, te dicen, primero con 10 mil pesos, porque ya sabes, es mucho más importante tener pan para hoy aunque haya hambre mañana. Luego te obligará a encerrarte en tu casa mientras dilata hasta el infinito el testeo masivo. De esos 10 mil pesos que te regala el Estado, 7 mil volverán a sus arcas en impuestos, impuestos que no bajó pese a la inactividad. Un absurdo total.  El Estado presente, al menos, está comprando ataúdes. Previsión a mediano plazo: ¿quién lo diría?

Si sos empresario, te piden que ganes un poco menos, se burlan de vos y de tu propiedad, pero ellos no solo no se bajan el sueldo: tampoco bajon el gasto. Es decir, ni siquiera aunque no les alcance la recaudación están dispuestos a tocar el gasto. Y es que los políticos no viven de sus sueldos, viven de lo que muerden cuando gastan, del porcentaje que se roban de la torta. No tuvieron la decencia de bajarse el sueldo, tampoco tienen la decencia de bajar el gasto. La pandemia puede matar gente y detener economías. El ingreso de los políticos desarrolló inmunidad.

La pandemia es inevitable. Los impuestos también.


Celebran que de los 45 mil infectados previstos, solamente tenemos 3 mil. Y SOLO HICIERON 16 MIL TESTS, ¿cómo les iba a dar 45 mil si no testearon prácticamente a nadie? Hace un mes y medio que 30 millones de personas estamos encerrados, sin producir, sin libertad, y estos tipos siguen sin moverse para testearnos. Encima festejan.

Eso no es todo. Cuba, la misma cuyo sistema de salud se maneja en carretas, la misma que tiene esclavizados a un ejército de médicos, nos va a prestar ayuda mandándolos para acá. El Estado de Cuba se queda con el 90% de sus ingresos. Y se le pagará entre 2 y 4 mil dólares a cada uno. El comunismo es una estafa.

Queridos defensores del Estado: cuando el gobierno se quede sin plata para repartir, y cada dólar valga primero 100, luego 500, luego 1000 pesos, los políticos no dudarán en pisar sus cabezas para mantener sus privilegios. Cuando la crisis social estalle, me pregunto si se darán cuenta que el problema no son los políticos corruptos que acceden al Estado, sino la esencia de su poder.

Les advierto: ustedes desprecian la libertad, nosotros moriremos por ella.

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