La comodidad de hacer beneficencia con el bolsillo ajeno - por Tomás Fernández

  La caridad siempre es simple si para realizarla gastamos el dinero de otros.


  Una de las frases que más sale de la boca de la gente es "Hay que sacarle el dinero a los ricos para dársela a los pobres". Esta frase que estamos acostumbrados a escuchar y que hasta para algunos suena linda contiene una violencia enorme.
  En primera instancia vamos a dedicarnos a analizar puntualmente la frase y luego el efecto que esta tendría de hacerse realidad, para luego derivar en una conclusión mucho más coherente.
  Comencemos analizando el sentido literal de la frase, sacarle a los ricos para darle a los pobres, esto es una clara llamada a la delincuencia, es una frase envidiosa y promotora del odio y el resentimiento hacia el exitoso. Si realizamos una observación aún más profunda, la frase va contra todos los derechos de propiedad de los individuos, le quita las garantías constitucionales a todo un país. 
  Ahora supongamos que esto se vuelve realidad y efectivamente el Estado le quita a los ricos (más de lo que ya les quita) todos sus excedentes y los reparte entre todos aquellos que se ubican en la línea de la pobreza y por debajo de la misma. (supongamos que en este caso los políticos no se quedan una tajada de todo ese dinero) 
  Realmente es imposible que esto salga bien, teniendo que cuenta que la gente de clase baja no tiene insertada la cultura del ahorro saldría a gastar ese dinero de manera inmediata (algo que es entendible). Estas personas no podrían comprar mucho por dos razones obvias. La primera que el enorme aumento de la demanda y de dinero circulante haría volar la inflación desatando hasta una hiperinflación. En segundo lugar y mucho peor que el primero, si no hay ricos no hay capitalistas que inviertan en nuevos medios de producción para satisfacer la demanda agregada generada por el Estado, lo que generaría escasez y expulsaría a todo aquel que esté interesado en invertir de por vida.
  La única forma encontrada por el mundo para eliminar la pobreza es el comercio, para generarlo se necesitan productos para comerciar (riqueza), la cual es generada por los capitalistas que son quienes crean los medios de producción, dan trabajo y ofrecen productos de mejor calidad o mejor precio. 
  Aunque esto suene simple siempre hay un inconveniente, el Estado, que es quien dificulta toda producción de bienes dictando precios, salarios, cantidades, etcétera. Simplemente hace falta observar que países tienen menor presión estatal para darse cuenta que estos están mucho mejor que los que tienen un "Estado Presente".

Redactado por Tomas Fernández       

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