La bomba externa - por Tomás Fernández
Crónicas de un default anunciado
Debemos 400.000 millones de dólares según el último análisis de la consultora LCG , un PBI entero y para colmo, para las incompetentes focas aplaudidoras amarillas estamos en el camino correcto, parece que no se dan cuenta que vamos derecho a transformarnos Venezuela.
En la Argentina como
en decenas de países, se utiliza la teoría keynesiana del endeudamiento, la
cual narra que tomar deuda no es malo sino todo lo contrario, la deuda para los
estatistas es el motor al desarrollo de un país y el crecimiento será tal que
la deuda se mostrará insignificante ante las nuevas ganancias obtenidas.
La deuda externa es
una vieja conocida para cualquier generación, siempre estuvo presente y
acrecentándose al igual que la incapacidad de repago.
El endeudamiento
externo permitió a la casta política gastar mucho más de lo que recaudaba,
limitando así el crecimiento futuro ya que la economía estuvo siempre aplastada
por la mochila de impuestos.
El gobierno
argentino se caracteriza por el endeudamiento continuo y el cese de pago, para
esto se han utilizado diversos elementos como lo son los títulos de deuda y los
depósitos.
La generación
continua de más deuda externa surge a partir del resultado de ingresos
deficientes y resistencia a la reducción del gasto. De esta forma la liquidez y
la solvencia del país son cada vez menores, reflejándose estos resultados en él
continuo aumento de riesgo país.
Tampoco se puede
dejar de lado la constante devaluación de nuestras monedas nacionales que ya
destrozaron 6 signos monetarios y le quitamos trece ceros desde la creación del
Banco Central, esto provoca que el pago de la deuda se dificulte aún más.
A lo largo de la
historia también hemos sufrido fuertes coletazos, como en el año 1979 donde
debido a que la tasa de la deuda era flotante, el crecimiento de la tasa de
interés multiplicó por 6 el tamaño de esta.
Parece que 200 años
no fueron suficientes para que los parásitos políticos se den cuenta que la
deuda no es un instrumento útil para el desarrollo ni el camino hacia una
sociedad más justa, sino que esta ha sido una de las causantes de los enormes
padecimientos populares que azotan al país.
La deuda no la van a
pagar los políticos ni mucho menos los ricos (como dicen los políticos) la
vamos a pagar nosotros de la misma forma que la estamos pagando hasta ahora,
con salarios miserables, impuestos expropiadores de riqueza, servicios peores
que africanos y bienes carísimos de pésima calidad.
En fin, el
endeudamiento de Argentina es una clara forma de darse cuenta que el gasto y
los intereses de los políticos no se tocan, sino todo lo contrario, estos son
cada vez más.
Desde el
año 1966 hasta ahora, según los datos del propio INDEC, nuestra deuda se
aumentó 122 veces, mientras que el PBI lo hizo solamente 3 veces. Muestra del
infalible fracaso al que conduce el estatismo

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